30 mar. 2016

Cómo el cine y la televisión colaboran en la transmisión del conocimiento científico?

El miércoles 16 de marzo vino Carlos Tabernero, profesor del Centre d'Història de la Ciència (CEHIC), de la UAB, para hablar sobre cómo la práctica de la medicina y los avances médicos se ven reflejados en el cine y en la televisión.

Una carrera
Carlos se formó como biólogo molecular. Al terminar su tesis en la Universidad de Salamanca fue a pasar un verano en Estados Unidos, para estudiar el material genético del retrovirus del VIH. Finalmente estuvo seis años trabajando en los National Institute of Health, concretamente en el National Cancer Institute, estudiando el transporte genético a través de la membrana nuclear.
Fue en los años más duros del sida, cuando era una enfermedad mortal, ya que no existía la medicación actual que cronifica la enfermedad. El activismo, y la presión social y sociopolítica, eran fuertes para encontrar soluciones a la enfermedad o, al menos, a la situación de los pacientes. Incluso el cine y la literatura trataban frecuentemente acerca de la convivencia con la enfermedad. Se invertía mucho dinero para encontrar la proteína que entraba del virus en la célula; se quería actuar contra ella.

En el momento en que, por la carrera profesional, le tocaba montar un equipo propio, Carlos decidió tomarse un año sabático, antes de ver si quería convertirse en un gestor de proyectos, que suele ser el día a día de los líderes de grupo o de laboratorio. Tuvo entonces la posibilidad de participar en la construcción de una escuela en Washington, en un barrio marginal, gracias a una ley erogada por la administración Clinton. Allí estuvo cuatro años.

Entonces, John Ashcroft, el secretario de interior de la primera administración Bush hijo, dictó la Patriot Act, tras los atentados de las Torres Gemelas. Con esta ley, los extranjeros perdían prácticamente los derechos civiles en los Estados Unidos. De modo que cabía pensar en la vuelta a Europa. Una vez en Barcelona, entró a trabajar en el CEHIC y en la UOC simultáneamente, hasta que ganó la plaza que tiene ahora. Este periplo le llevó de ser biólogo molecular a profesor de historia de la ciencia, básicamente a través del cine.

Una escuela especial
La experiencia docente en Estados Unidos, que marcó su carrera desde entonces, fue posible por a la ley Goals 2000: Educate America, diseñada para paliar los malos resultados de la educación pública estadounidense. Gracias al aporte económico de una filántropa canadiense, que estaba dispuesta a invertir en una escuela experimental, y al apoyo económico y legal favorecidos por la administración, se pudo crear la escuela.

Esta charter school empezó en 1998, en un caserón del siglo XIX en el centro de Washington, cerca de la Casa Blanca. Había tres años para demostrar que el método de la escuela funcionaba, por medio de evaluaciones externas. Finalmente, el proyecto duró doce años, hasta 2011, cuando tuvieron que
cerrar por razones económicas.

El objetivo pedagógico era enseñar a los niños a través del arte, con métodos creativos que les dieran competencias para la vida. Las ciento veinte familias que apostaron por la escuela, en realidad, formaban parte de una población vecina, que no tenía alternativa, ya que eran familias sin medios económicos. Carlos trabajó durante cuatro años, en grupos con niños de tres a seis años, con diferentes niveles de conocimiento.

Ofreciendo cine y literatura a niños de entre seis y doce años, haciéndoles leer en común cada día, algunos de los que no sabían empezaron a leer. La primera obra fue Animal Farm, de George Orwell; una crítica al estalinismo, publicada en 1951 y traducida como Rebelión en la Granja. La conclusión del debate llevó a los chicos a constatar que un final feliz les hubiera dejado mejor el ánimo, pero no les hubiera hecho pensar tanto. También trabajaron The Call of the Wild (La llamada de lo salvaje), de 1903 y escrita por Jack London.

La medicina en el cine
Ahora, Carlos es profesor de la asignatura optativa Medicina, Cinema i Literatura en segundo curso de Medicina en la UAB. En ella tratan de procesos y experiencias de salud, no sólo en los aspectos más fisiológicos o científicos, sino también en los más sociales de la práctica médica. Así, además de ver procesos históricos, se ofrece una manera de mirar la profesión de otra manera. La formación de médicos humanistas, y la reflexión sobre su actitud frente a los pacientes mejora la práctica médica.

La asignatura inicia casi siempre con dos películas y una novela. La primera película que ven es la versión de Frankenstein, de 1931, dirigida por James Whale y protagonizada por Boris Karloff. Otra película recurrente es El rostro, dirigida en 1958 por Ingmar Bergmann. La novela es Frankenstein, de Mary Schelley. Frankenstein, que tiene múltiples lecturas, les permite valorar la transformación del personaje; Dr. Vogler, en El rostro, enfrenta la medicina y la magia, ya que con la aplicación del mesmerismo en la película puede modificar la percepción de la realidad.

Para tratar de personajes y la práctica médica, una de las películas propuestas es La Diligencia, dirigida en 1939 por John Ford y protagonizada por John Wayne, que encarna a un médico que no puede atender un parto sin antes beber. En los debates sale de inmediato otro médico adicto más reciente, el Dr. House. También surge la medicalización del embarazo y del parto, ya que las parturientas pasan a ser pacientes, cuando lo que les sucede es un proceso fisiológico. Otras películas que tratan el mismo asunto son El angel ebrio (1948) y Barbarroja (1965) dirigidas ambas por Kurosawa.

Para discutir sobre medicina social y salud pública, la propuesta es Pánico en las calles (1950), de Elia Kazan, que refleja la situación de los inmigrantes y el proceso de la caza de brujas. Con La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), de Don Siegel, tratan la relación médico-científico y el mito de los zombies, que surgió en las décadas de 1920 y 1930, y ha ido evolucionando desde entonces.

Otra película con la que tratan de la medicalización es La naranja mecánica, basada en una novela de Anthony Burgess de 1962, y dirigida en 1971 por Stanley Kubrick; de la mente, con De repente, en el verano (1959), de Joseph L. Mankievicz, basada en una obra homónima de Tennessee Williams, en el que se aborda el desarrollo de la psiquiatría en el siglo XX, especialmente de la práctica de lobotomías, operación que sufrió una hermana de Williams, en 1937, y que le dejó impactado.

Siguiendo con temas psiquiátricos, otra propuesta es Alguien voló sobre el nido del cuco, de 1975, dirigida por Milos Forman; Persona, de 1966 también de Bergmann. Para tratar de los procesos terminales y de dolor se propone otra película de Bergmann, Gritos y susurros (1972) y Dallas Buyers Club (2013) de Jean-Marc Vallée. Para tratar sobre la edad, propone Amour (2012), de Michael Haneke,

Y para tratar sobre la cuestión nuclear, la propuesta es la película Lluvia negra (1989), y el documental The war game (1965). También El séptimo sello (1957), de Bergmann, quien, a través de la historia de la peste en Europa, situada en 1348, en realidad recrea la aniquilación nuclear. Y suelen celebrar el fin de fiesta con Vértigo (1958) o Psicosis (1960), de Hitchcock.

La reacción de los alumnos, que han visto la película con anterioridad a la clase, frente a las preguntas: ¿qué habéis visto? ¿qué os sugiere? suele ser de una creatividad espectacular.

La representación de la Historia de la Ciencia en el cine
Para tratar esta pregunta, Carlos establece unas bases: "El cine es una forma de comunicación y la ciencia es una forma de gestionar el conocimiento".

Un estilo de películas de ciencia son biopics hagiográficos en que se cuenta la historia de un gran hombre, en su momento eureka, sin el que no podríamos vivir. También existen otras formas de tratar la ciencia, con miradas utópicas, deseables, o distópicas, indeseables. Una de las películas básicas es 2001, Odisea del espacio, de 1968, dirigida por Stanley Kubrick, basada en el cuento El centinela de Arthur C. Clarcke. Los elementos argumentativos y narrativos de la película enlazan situaciones anteriores en el tiempo con lo que ha de venir.

Para tratar sobre Prehistoria, propone En busca del fuego (1991), de Jean-Jacques Annaud y remontándonos aún más atrás en el tiempo, Jurassic Park (1993), de Spielberg.

Nos cita también The New Atlantis (1627) de Francis Bacon, la novela utópica, escrita con ánimo de ensayo, que describe la tierra mítica en que el raciocinio llevará a conquistar la naturaleza, y que fue satirizada por Jonathan Swift en Los viajes de Gulliver (1726), una crítica a la imposición del pensamiento por el poder político.

Así, gracias a la narrativa y al ensayo, literarios y cinematográficos, se puede enfocar la historia de la genética y de la medicina (asignaturas que imparte). Y de la humanidad.

Otros proyectos
Conecté con Carlos por sugerencia de Michele Catanzaro. Habían proyectado la serie Teràpia de Cine en el Ateneu Barcelonès. Al no programarse más ahí, la propuesta fue programar el ciclo en la Casa Orlandai. La quinta edición pues de esta serie tratará sobre la Desesperanza y tendrá lugar los jueves 21 de abril y 5 de mayo.

También dirigió el programa de cine-forum Fascinació, por i substitucions tecnològiques en el CCCB, vinculado a la exposición +Humans.

Ahora, desde el CEHIC está dirigiendo un estudio de caso sobre la imagen narrativa de Félix Rodríguez de la Fuente y su relación con el estudio de ciencias naturales en España. En especial, quieren reflejar la voluntad deliberada de utilizar diversos medios: lenguaje televisivo, editorial; escribió él, se ha escrito sobre él... ofrece un panorama muy interesante sobre la divulgación científica. Félix no desperdiciaba una ocasión para divulgar, ni que le entrevistaran en Hola!

Para terminar, y dado que hemos empezado con la pregunta que solemos hacer al final, recogemos una recomendación más de Carlos, que se puede encontrar en el repositorio del Ateneu Barcelonès:

Imágenes de ciencia:
- Agustí Nieto-Galán (CEHIC): El matrimoni de la química : a partir del quadre de David del matrimoni Lavoisier, 1788
- José Pardo (IMF): La lliçó d'anatomia : a partir del gravat d'Andreas Vesal de 1543
- Alfons Zarzos (Museu de la Medicina):La mirada microscòpica : a partir d'una fotografia de les preparacions del Dr. Ferran i Clua, 1880
- Carlos Tabernero (CEHIC): La fotografia de la vida

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